Esta es una de las preguntas más frecuentes entre los amantes del café, y la respuesta puede sorprender: no existe un único método perfecto, sino el que mejor resalta las características del café y se adapta a sus gustos.
En Colombia, durante generaciones, el café se preparó en olla con filtro de tela, un método sencillo que conserva el sabor tradicional y llena el hogar con un aroma inconfundible. Con el tiempo aparecieron nuevas formas de preparación, como la prensa francesa, la cafetera italiana, el V60 o la Chemex, cada una capaz de destacar diferentes matices de la misma mezcla.
Más allá del equipo, el secreto está en respetar la proporción entre café y agua, utilizar agua de buena calidad y preparar el café justo antes de consumirlo. Son pequeños detalles que transforman una bebida cotidiana en una experiencia para disfrutar con calma.
En Agrícola de María & José creemos que el mejor método será siempre aquel que reúna a la familia, acompañe una buena conversación y permita apreciar el auténtico sabor del café colombiano.
“Ahora que puede probar diferentes métodos de preparación del café, lo invitamos a descubrir nuestras mezclas Tradicional y Clásico, elaboradas con granos seleccionados del Eje Cafetero y el Macizo Colombiano para ofrecer una experiencia equilibrada y llena de sabor.”
Muchos creen que la calidad del café depende únicamente del cultivo, pero una parte fundamental de su sabor se define después de la cosecha, en un lugar conocido como beneficiadero.
Es allí donde las cerezas recién recolectadas comienzan un proceso cuidadosamente controlado. Primero se despulpan para retirar la pulpa que envuelve el grano. Luego pasan por una etapa de fermentación que ayuda a desprender el mucílago, una capa dulce que protege la semilla. Después llega el lavado con agua limpia y, finalmente, el secado, una fase decisiva para conservar la calidad y evitar defectos.
Cada uno de estos pasos exige experiencia, paciencia y precisión. Un error en la fermentación o un secado inadecuado puede afectar el aroma, el cuerpo y el sabor final de la bebida.
Por eso, detrás de una excelente taza de café siempre hay productores que entienden que la calidad no depende de un solo momento, sino de una cadena completa de buenas prácticas.
“Ahora que conoce cómo las labores post-cosecha tienen importante aporte en la calidad final de la bebida del café, lo invitamos a descubrir nuestras mezclas Tradicional y Clásico, elaboradas con granos seleccionados del Eje Cafetero y el Macizo Colombiano para ofrecer una experiencia equilibrada y llena de sabor.”
Imagine dos cafetos de la misma variedad. Uno crece a 1.100 metros sobre el nivel del mar y el otro a 1.900 metros. Ambos reciben el mismo cuidado, pero cuando sus granos llegan a la taza, el resultado es completamente diferente.
La explicación está en la naturaleza. A mayor altura, las temperaturas son más frescas y el fruto madura lentamente. Ese crecimiento pausado permite que el grano concentre una mayor cantidad de azúcares y compuestos aromáticos, desarrollando sabores más complejos, una acidez más brillante y un aroma más intenso.
En Colombia, muchas de las regiones cafeteras más reconocidas se encuentran entre los 1.300 y 2.000 metros de altitud, donde las condiciones climáticas favorecen la producción de cafés de alta calidad. No es casualidad que el Eje Cafetero y el Macizo Colombiano sean reconocidos mundialmente por ofrecer algunos de los mejores perfiles de taza.
Por eso, cuando escucha que un café proviene de una zona de gran altura, no se trata solo de un dato geográfico; es una pista sobre la riqueza sensorial que podrá encontrar en cada sorbo.
“Ahora que conoce cómo la altura influye en el desarrollo de los azúcares y la acidez del café, lo invitamos a descubrir nuestras mezclas Tradicional y Clásico, elaboradas con granos seleccionados del Eje Cafetero y el Macizo Colombiano para ofrecer una experiencia equilibrada y llena de sabor.”
Es frecuente escuchar que un café obtuvo 84, 86 o incluso 90 puntos, pero pocas personas saben realmente qué representa esa calificación. ¿Significa que un café de 90 puntos es dos veces mejor que uno de 45? ¿Quién decide esa puntuación? ¿Qué aspectos se evalúan?
La respuesta comienza con un proceso llamado catación, una evaluación sensorial realizada por profesionales entrenados que analizan cada muestra siguiendo un protocolo internacional. Durante esta degustación se valoran características como el aroma, la fragancia, el sabor, la acidez, el cuerpo, el equilibrio, la uniformidad y el retrogusto. Cada atributo recibe una calificación que, al sumarse, determina el puntaje final del café.
En la industria cafetera, un café que supera los 80 puntos ya es considerado un café de especialidad. A partir de ese nivel, cada punto representa una mejora en complejidad, limpieza, dulzor y equilibrio de la bebida. Un café de 84 puntos suele ofrecer una experiencia muy agradable y consistente, mientras que uno de 88 o 90 puntos puede presentar perfiles aromáticos excepcionales y características poco comunes que lo convierten en un producto muy apreciado.
Más allá del número, la puntuación refleja el cuidado con el que fue cultivado, recolectado, beneficiado y tostado. Es el resultado del trabajo conjunto entre la naturaleza y las manos de quienes dedican su vida al café.
¿Le gustaría descubrir estos aromas en su propia casa? Lo invitamos a conocer nuestras variedades Tradicional y Clásico, elaboradas con granos seleccionados del Eje Cafetero y el Macizo Colombiano. Porque en Agrícola de María & José, cada taza cuenta una historia.

Todo comenzó recorriendo las montañas del Eje Cafetero y el Macizo Colombiano. Visitamos fincas, caminamos entre cafetales y compartimos innumerables tazas de café junto a quienes mejor conocen este cultivo: los caficultores. Cada conversación, cada cosecha y cada degustación nos permitió descubrir granos con características únicas y establecer alianzas con familias que, generación tras generación, han dedicado su vida a producir cafés excepcionales. Ese recorrido despertó un propósito: llevar a más hogares un café que representara lo mejor de nuestra tierra.





Un gran café merece una preparación que permita descubrir todo su aroma y sabor. Por eso valoramos las tradiciones que han acompañado a las familias colombianas durante generaciones: la olla, el filtro de tela y la decantación lenta, métodos que resaltan el carácter del café y convierten su preparación en un momento especial. También invitamos a explorar nuevas formas de disfrutarlo, como la prensa francesa, la cafetera italiana o los métodos de filtrado, siempre respetando la proporción adecuada entre café y agua para obtener una taza perfectamente equilibrada.




Encontrar un buen grano era solo el comienzo. Durante meses evaluamos diferentes variedades de café arábica, combinando perfiles, aromas y niveles de tostión hasta alcanzar dos experiencias únicas: nuestro Café Tradicional y nuestro Café Clásico. Cada mezcla fue desarrollada buscando equilibrio, personalidad y calidad, hasta obtener un perfil que hoy cumple con los exigentes estándares de un auténtico Café de Origen Colombiano. Detrás de cada taza hay conocimiento, dedicación y la búsqueda permanente de la excelencia.


El mejor café no termina cuando se sirve; comienza cuando se comparte. Cada taza es una oportunidad para conversar, crear recuerdos y disfrutar de quienes más queremos. Mientras los adultos descubren sus aromas y notas de sabor, los más jóvenes también pueden ser parte de la experiencia con preparaciones suaves que combinan café, leche y especias como canela o vainilla. En Agrícola de María y José creemos que el café es mucho más que una bebida: es el momento que reúne a la familia alrededor de la mesa y transforma los instantes cotidianos en recuerdos inolvidables.


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