Arroz
El arroz es algo más que un alimento que encontramos en nuestra mesa a la hora de la comida. Es un cereal que se ha convertido en la piedra angular de nuestro sistema alimentario, nuestra lengua, nuestra cultura…
Fuente: FAO 2004
“Comercio habilitado para EEUU, Canadá, Europa y Africa”
HISTORIA DEL ARROZ
El arroz se cultivó por primera vez hace miles de años en Asia, en un amplio arco que se extiende desde el este de la India hasta Birmania (Myanmar), Tailandia, Laos, el norte de Vietnam y el sur de China.

Es uno de los cultivos cosechados más antiguos conocidos por el hombre. Se dice que los granos de arroz descubiertos en una excavación en Corea del Sur en 2003 son el arroz domesticado más antiguo que se conoce. La datación por carbono mostró que los granos tenían alrededor de 15.000 años, es decir, 3.000 años antes que la fecha previamente aceptada para el origen del cultivo de arroz en China hace unos 12.000 años.
El primer relato escrito sobre el arroz se encuentra en un registro sobre la siembra de arroz autorizado por un emperador chino en el 2800 a.c.
En idioma sánscrito, el arroz se conoce como “el que sustenta a la humanidad”, y aún hoy es un alimento de primera necesidad, básico para la dieta de muchos seres humanos. Aporta a más de la mitad de los habitantes del planeta una parte esencial de la ingesta diaria de calorías, llegando hasta el 80% en Asia. Este cultivo ocupa el 11% de la superficie mundial cultivable, y el 88% de los campos se encuentran en Asia, produciendo más del 90% del total mundial. África, América y algunos países del sur y sudeste de Europa se reparten el 10% restante.

Tradicionalmente, la importancia del arroz ha ido mucho más allá de su valor nutritivo, y sus múltiples aspectos culturales se manifiestan también en el idioma. En varios países asiáticos “comer” significa siempre “comer arroz”. En Tailandia la frase de cortesía cuando se encuentran dos personas es: “¿Ya has comido arroz hoy?”, y los idiomas locales cuentan con una enorme variedad para especificar las diferentes formas del arroz, su estado de crecimiento en el año, las épocas de cosecha, etc. No menos común es utilizar el arroz como referencia de medida de tiempo y de espacio, considerado semilla de vida y regalo del cielo de origen divino, dando lugar a lo largo de los siglos a muchas culturas impregnadas de arroz en sus ceremonias y rituales.
El cultivo de arroz constituye en la actualidad el medio de vida de más de dos mil millones de personas alrededor del globo, que representan la tercera parte de la población mundial.
Un 90% de la producción mundial depende de pequeños agricultores y comunidades, generalmente en superficies inferiores a la hectárea.
En este caso el arroz es el cultivo básico de su alimentación, y los excedentes, destinados a la venta, suponen el medio capaz de costear los gastos sanitarios, la vivienda y la educación de la familia. Aún mayor cantidad, unos tres mil millones de personas son las que tienen al arroz como alimento básico de su dieta, que les proporciona la mayor fuente de calorías. Esto no es una realidad reciente, hace ya muchos siglos que el arroz es la dieta básica de gran parte de la población asiática, y en China, India e Indonesia, tres de los cuatro países más poblados del mundo, es aún hoy el principal alimento. El arroz, igualmente, suma más de la mitad de los ingresos de las comunidades agrícolas asiáticas, y contribuye con cerca del 80% de la ingesta diaria de calorías.
Además, su importancia ha crecido en las últimas décadas en otras zonas del globo fuera del continente asiático. En América Latina y en el África Subsahariana, de gran dependencia de la agricultura en la actualidad, se ha convertido en la fuente de alimentación de mayor crecimiento.
Actualmente, en África Occidental, el Caribe, y algunas regiones tropicales de América Latina, es a menudo la fuente de proteínas más importante para el 20% de la población más pobre. Estos y otros datos hacen prever que, para el año 2025, el número de personas que dependan del arroz como fuente principal de alimento y sustento se incremente hasta los cuatro mil millones de personas, la inmensa mayoría provenientes de los países en vías de desarrollo.
El consumo mundial de este producto es, de alrededor de 50 kilogramos per cápita al año, del que más del 87.0% se dedica a la alimentación humana o a manufactura alimenticia. Su importancia relativa en el consumo de la mayor parte de los países del mundo lo ha constituido, además, en uno de los pocos productos básicos.
















